Hoy compartía una amiga que aprecio mucho una pintada que
ponía COVID 1984 y he leído un artículo que traía otro bueno amigo sobre el mundo después de esto. La
“nueva normalidad”. La noticia me ha parecido muy razonable, aunque triste.
Como positivo, la posible revitalización de la España vaciada y un refuerzo de
la sanidad. Como negativo, prácticamente todo lo demás. En definitiva control
extremo (quis custodes ipsos custodes?), individualización y ausencia de
contacto físico. Por supuesto, entiendo que muchos de los cambios que va a
experimentar la sociedad son imperativos por la amenaza vírica y en ningún
momento dudo de que haya que anteponer la salud por encima de todo. Pero me
pone triste. Tampoco querría que volviéramos a la “normalidad” anterior, que no
nos engañemos, era una mierda: precariedad, desigualdad, destrucción del medio
ambiente, vidas alienadas… También deberíamos plantearnos si estamos en el
sistema correcto, cuando el capitalismo entra en crisis cuando produce lo
básico (lo cual tendremos que hacer para evitar el colapso ecológico). Pero la
nueva normalidad me da miedo. Crisis económica que recaerá (otra vez) sobre la
clase trabajadora. El control total a través de la tecnología. La carencia de
contacto físico. No puedo imaginar un escenario en el que los bares, los
teatros, la cultura, los conciertos… vean tan disminuido su componente humano.
Mi amigo decía, me niego a vivir así. Además es probable que se desate una
hipocondría social que haga que nos distanciemos aún más. El teletrabajo tiene
grandes ventajas, pero también ahonda contra la cercanía con otras personas.
Mis mejores amigas y amigos los he conocido o en actividades formativas o
trabajando. Y lo prefiero a trabajar en pijama. Somos animales sociales. Este
distanciamiento creo que va a ser perjudicial para nuestras habilidades
sociales, que el encierro en nosotros mismos nos puede volver egoístas y cerrar
nuestra mente… Decían los Suaves, en una canción que versionaban, “Antisocial
pierdes tu calma, ganas vicios”.
Creo que también es una versión y la original es de un grupo belga.
En fin, al menos hoy vemos que esta situación no es
permanente. Hoy tocaba pesimismo, pero mañana no hay que perder el tiempo. Hay
que ponerse a trabajar para aprovechar la oportunidad y luchar por un mundo más
justo, más amable, más solidario, más sostenible.
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