martes, 28 de abril de 2020

COVID 1984



Hoy compartía una amiga que aprecio mucho una pintada que ponía COVID 1984 y he leído un artículo que traía otro  bueno amigo sobre el mundo después de esto. La “nueva normalidad”. La noticia me ha parecido muy razonable, aunque triste. Como positivo, la posible revitalización de la España vaciada y un refuerzo de la sanidad. Como negativo, prácticamente todo lo demás. En definitiva control extremo (quis custodes ipsos custodes?), individualización y ausencia de contacto físico. Por supuesto, entiendo que muchos de los cambios que va a experimentar la sociedad son imperativos por la amenaza vírica y en ningún momento dudo de que haya que anteponer la salud por encima de todo. Pero me pone triste. Tampoco querría que volviéramos a la “normalidad” anterior, que no nos engañemos, era una mierda: precariedad, desigualdad, destrucción del medio ambiente, vidas alienadas… También deberíamos plantearnos si estamos en el sistema correcto, cuando el capitalismo entra en crisis cuando produce lo básico (lo cual tendremos que hacer para evitar el colapso ecológico). Pero la nueva normalidad me da miedo. Crisis económica que recaerá (otra vez) sobre la clase trabajadora. El control total a través de la tecnología. La carencia de contacto físico. No puedo imaginar un escenario en el que los bares, los teatros, la cultura, los conciertos… vean tan disminuido su componente humano. Mi amigo decía, me niego a vivir así. Además es probable que se desate una hipocondría social que haga que nos distanciemos aún más. El teletrabajo tiene grandes ventajas, pero también ahonda contra la cercanía con otras personas. Mis mejores amigas y amigos los he conocido o en actividades formativas o trabajando. Y lo prefiero a trabajar en pijama. Somos animales sociales. Este distanciamiento creo que va a ser perjudicial para nuestras habilidades sociales, que el encierro en nosotros mismos nos puede volver egoístas y cerrar nuestra mente… Decían los Suaves, en una canción que versionaban, “Antisocial pierdes tu calma, ganas vicios”.
Creo que también es una versión y la original es de un grupo belga.
En fin, al menos hoy vemos que esta situación no es permanente. Hoy tocaba pesimismo, pero mañana no hay que perder el tiempo. Hay que ponerse a trabajar para aprovechar la oportunidad y luchar por un mundo más justo, más amable, más solidario, más sostenible.



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