martes, 10 de octubre de 2017

Una clase dividida (actividad 16)

Fotograma de Die Welle
En clase visionamos parte de un documental que narra un impactante experimento realizado en una clase con alumnos blancos en Estados Unidos en 1968. La profesora, Jane Elliot, activista contra el racismo, propone ciertos cambios en su clase para demostrar el sinsentido del racismo y cómo se pueden controlar grupos humanos (aunque claro está los niños son más manipulables). El primer día del experimento dice que los alumnos de ojos marrones son peores que los de ojos azules, a quienes da ciertos beneficios. Los niños privilegiados se creen su superioridad y comienzan a tratar mal a sus compañeros de ojos marrones, llegando incluso a usar "ojos marrones" como insulto. Se rompe la armonía en la que se presupone que vivía la clase hasta el experimento. Al día siguiente se cambian los papeles y son los niños con ojos azules los que son discriminados. Los alumnos de ojos marrones se vengan.
Lo increíble del experimento es con la facilidad con la que asumen sus roles, la docilidad con la que entran dentro del grupo maltratado y la crueldad con la que actúan en el grupo beneficiado.
Hay otros experimentos parecidos, en alguno con adultos se simuló un encierro carcelario y el experimento tuvo que pararse por la violencia que se generó entre presos y guardianes.
Un hecho similar narra la película alemana "La Ola", en la que un profesor de instituto se propone enseñar el fascismo recreándolo en la clase. El experimento también se le va de las manos.

Como docentes tenemos una gran influencia sobre nuestros alumnos y debemos actuar con cuidado para evitar que se reproduzcan en nuestras aulas las desigualdades sociales y eliminar los prejuicios que impidan una sana convivencia. También debemos ser precavidos para no adoctrinar al alumnado si
no favorecer su pensamiento crítico.

Salud.

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