1.
Pacto de Estado sobre la educación.
No se puede entender la educación separada de la política. Esto no significa que no se pueda realizar un pacto de Estado sobre la
educación, que de hecho debería ser realizado de manera prioritaria y se
debería empezar a trabajar en él de forma inmediata. Se debe pasar de las
palabras vacías en este sentido y dejar a los profesionales de la educación
ésta labor, las instituciones deberían estar a rebufo de los educadores y no al
revés. El problema es que los partidos políticos que ostentan el poder
institucional quieren usar la educación como herramienta para sus propios
fines, implantando en la educación modelos que se basan en sus enfoques
ideológicos. De esta manera de funcionar se desprenden problemas como la persistencia de la asignatura de religión en los centros, el aumento de colegios concertados (en su momento respondieron a la necesidad de escolarizar a mucha población que no podía atender el sector público, pero ahora no tiene sentido que siga primándose la creación de estas escuelas), los cambios en el currículum, la escasa valoración del
profesorado y resto de personal del ámbito educativo, la escasa participación de
las AMPAS, la separación entre la escuela y resto de la sociedad...
2. Mejorar la motivación.
Los niños están motivados, tienen una necesidad innata de aprender,
de experimentar, de conocer el mundo. La escuela no puede cortar esos impulsos.
Se necesitan educadores motivados para que los niños puedan estar motivados y
dar mayor libertad al proceso de aprendizaje, centrándose en sus intereses,
ritmos, maneras de aprender, etc… Es necesario que los niños aprendan haciendo,
que vean la utilidad práctica de lo que se les enseña. No pueden estar toda la
mañana sentados en silencio, es contrapedagógico y cruel para los alumnos.
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| Fotograma de La lengua de las mariposas. Extraído de sensacine.com |
3. Familias más presentes.
Considero a este punto como un pilar básico. Los diagnósticos sobre los problemas de fracaso escolar ponen de manifiesto una íntima relación entre el nivel educativo y socioeconómico de los padres y los resultados académicos de los hijos. La situación económica y laboral actual, en la que normalmente ambos progenitores deben trabajar para sustentar la familia impide en cierta forma que los niños reciban la necesaria atención para alcanzar el éxito en las tareas escolares.
Más importante aún que los aspectos meramente académicos, es que las familias son ambientes importantísimos para el aprendizaje de valores, la realización de ciertas actividades, etc...
Además, una mayor implicación de las familias sería muy positivo para todo el alumnado del centro, las familias conocerían mejor lo que se espera de los niños y valorarían más a los docentes, los profesores también conocerían más a las familias y podrían realizar enseñanzas más significativas, más en consonancia con los contextos del alumnado, etc... Me parecería muy interesante también aprender de los padres y las madres que seguro que tienen habilidades y conocimientos de los que tanto alumnos como profesores podemos beneficiarnos. Como repetiré en otro punto, la escuela no puede ser un elemento aislado de la sociedad, si no que debería tener una estrecha relación con la realidad del lugar donde se encuentra. Sería bello que el instituto y la escuela fueran elementos abiertos para el disfrute de toda la sociedad, sobrepasando a sus alumnos y las horas lectivas.
4. Mayor inversión en educación.
Obvio. Los recortes educativos han empeorado la calidad de la educación. Algunos centros han perdido servicios o cuentan con materiales escasos o en malas condiciones. Hay profesores que ante la sobrecarga de trabajo o la ausencia de recursos pierden motivación.
5. Mejorar la valoración social del profesorado y
su formación.
Es necesaria cierta renovación en la Universidad para que puedan formarse buenos educadores. Depende mucho del profesor, pero en muchos casos se imparten conocimientos obsoletos o poco prácticos, basados en el aprendizaje memorístico que no dejan ninguna huella en el futuro docente, etc... La Universidad debería estar en la vanguardia de la pedagogía y creo que sería beneficioso que los periodos de prácticas se ampliaran. La formación podría complementarse con cursos realmente útiles (en vez del negocio de los cursos online que dan puntos para las oposiciones).
Se debería acabar con la precariedad del profesorado, disminuir la interinidad para que los docentes permanezcan más tiempo en los centros y puedan implicarse y conocerlos. Si fueran conocidos en sus comunidades también serían probablemente mejor valorados.
Una mayor implicación pública también es importante, para evitar que la educación se convierta en un negocio y prime siempre que el alumnado reciba una educación de calidad.
6. Cultura del esfuerzo.
Es importante valorar el esfuerzo y remarcar nuestra capacidad para sobreponernos a situaciones difíciles aportando soluciones ingeniosas, saber que el trabajo necesita tiempo y dedicación, que no podemos esperar resultados inmediatos, pero que los frutos de un esfuerzo a largo plazo perduran más y serán más significativos.
7. Orientar hacia el empleo.
Educación y cultura son necesarias por sí mismas, no podemos
considerar a los alumnos como futura mano de obra si no como futuros ciudadanos
críticos, participativos y solidarios (sería interesante enseñar sobre derecho
por ejemplo). Si bien es cierto que es necesario que la escuela esté en más
relación con el ámbito laboral, que tenga una aplicación práctica, no es posible entender la escuela separada de la sociedad y el trabajo es una parte muy importante dentro de ella. Por ello es necesario encontrar un equilibrio, entre personas con una formación cultural y humanística que les permita ser críticos y también trabajadores capaces y que puedan adaptarse a la realidad laboral.

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